sab 2a. Ordinario año impar (Id=93) [col][ofre][pref][com][despcom]

Antífona de Entrada

El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido. Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, sé su pastor y llévalos siempre.
Sal 65,4. Omnis terra adóret te, Deus, et psallat tibi; psalmum dicat nómini tuo, Altíssime

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Con su propia sangre, Cristo entró para siempre en el santuario

Lectura de la carta a los Hebreos
9, 2-3.6-7.11-14

Hermanos: La tienda tenía un primer recinto llamado "el lugar santo" en el que se encontraban el candelabro, la mesa y los panes de la ofrenda. Detrás del segundo velo estaba el recinto llamado "el lugar santísimo".
Dispuestas así las cosas, en la primera parte de la tienda entran en todo tiempo los sacerdotes para celebrar el culto. Pero en la segunda parte no entra más que el sumo sacerdote, una vez al año, llevando siempre sangre que ofrece por sus pecados y por los pecados involuntarios del pueblo.
Cristo, en cambio, ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Por medio de una tienda más grande y más perfecta, no hecha por hombres, -es decir, no es de este mundo-, mediante su propia sangre y no por medio de la sangre de chivos y de toros, Cristo entró de una vez para siempre en el santuario
habiendo conseguido una redención eterna.
Porque, si la sangre de chivos y toros y las cenizas de una ternera con las que se rocía a las personas
en estado de impureza, tienen poder para restaurar la pureza exterior, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo a Dios como víctima perfecta, purificará nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte para que podamos dar culto al Dios vivo!
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 46, 2-3.6-7.8-9

Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono.
Ascendit Deus in iubilo, et Dominus in voce tubae.

Todos los pueblos, aplaudan: aclamen a Dios con gritos de alegría: porque el Señor es grande y temible, es el rey de toda la tierra.
Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono.
Ascendit Deus in iubilo, et Dominus in voce tubae.

Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al sonido de las trompetas. Toquen para Dios, toquen; toquen para nuestro rey, toquen.
Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono.
Ascendit Deus in iubilo, et Dominus in voce tubae.

Porque Dios es el rey de toda la tierra: toquen con destreza. Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su santo trono.
Entre voces de júbilo, Dios asciende a su trono.
Ascendit Deus in iubilo, et Dominus in voce tubae.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras de tu Hijo.
Alleluia. Aperi, Domine, cor nostrum, ut intendamus verbis Filii tui. Allelulia

Aleluya.

Evangelio

Sus parientes decían que estaba trastornado

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
3, 20-21

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús regresó a casa con sus discípulos, y acudió tanta gente, que no podían
ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron para llevárselo, pues decían que estaba trastornado.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de Cristo se realiza la obra de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

El misterio de nuestra salvación en Cristo

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado.
Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor.
El, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección,
extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo.
Por eso,
con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria diciendo:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Los ojos de todos los hombres te miran, Señor, llenos de esperanza, y tú das a cada uno su alimento.
Sal, 22,5. Parásti in conspectu meo mensam, et calix meus inébrians quam praeclarus est/ o bien/ Nos cognovimus et credídimus caritati, quam Deus habet in nobis

[Misa]

Oración después de la Comunión

Te pedimos, Padre misericordioso, que por este sacramento con que ahora nos fortaleces, nos hagas algún día participar de la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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